Month: April 2019

Quien ríe el último

Rubén era un soldado español que llevaba meses destinado en Irak. Allí realizaba labores humanitarias protegiendo a diario a la población civil de los rebeldes contra los que luchaban otros gobiernos. Era un trabajo duro, pero gratificante. Cada dos semanas recibía noticias de su novia Sara, que vivía en Madrid. Allí le esperaba ella, alta, delgada, preciosa; y a su regreso los dos tenían planeado casarse y envejecer juntos, pasar unidos el resto de sus días. Aquellas cartas que el soldado recibía le daban fuerzas para seguir adelante, luchando, en los días en los que le faltaba el ánimo, y el dolor ajeno lo envolvía como un manto de espinas y lo hacía suyo. v

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Una historia de ranas

Había una vez un grupo de ranas que saltaban alegremente por el bosque en una soleada y hermosa mañana de primavera. Allí iba felizmente el grupo, brincando y croando alegremente, y de vez cuando, dándose un chapuzón en algún estanque, y botando de un lado a otro entre las hojas de lirios.

Tradiciones

Era el uno de Noviembre, el Día de todos los Santos. Como la costumbre dicta, miles de personas en todos los pueblos de España se acercan al cementerio a llevar flores a sus parientes y amigos difuntos. En Águilas, como en cualquier otro pueblo, la costumbre se respetaba; y aquel día había cientos de personas en procesión portando flores y coronas al camposanto. Allí había también una familia asiática. Era el uno de Noviembre, el Día de todos los Santos. Como la costumbre dicta, miles de personas en todos los pueblos de España se acercan al cementerio a llevar flores a sus parientes y amigos difuntos. En Águilas, como en cualquier otro pueblo, la costumbre se respetaba; y aquel día había cientos de personas en procesión portando flores y coronas al camposanto. Allí había también una familia asiática. Era el uno de Noviembre, el Día de todos los Santos. Como la costumbre dicta, miles de personas en todos los pueblos de España se acercan al cementerio a llevar flores a sus parientes y amigos difuntos. En Águilas, como en cualquier otro pueblo, la costumbre se respetaba; y aquel día había cientos de personas en procesión portando flores y coronas al camposanto. Allí había también una familia asiática.

El bromista de Einstein

Antes de ser el físico y matemático más valorado de todos los tiempos, su genio comparado con el de Isaac Newton; Einstein fue un estudiante infravalorado por sus profesores. Nunca se ataba los cordones, ni se molestaba en qué ropa ponerse, simplemente cogía algo al azar del armario. Y era por esto y otras de sus excentricidades, que sus maestros creían que él nunca llegaría a nada en la vida.