una historia de ranas - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

Una historia de ranas

Había una vez un grupo de ranas que saltaban alegremente por el bosque en una soleada y hermosa mañana de primavera. Allí iba felizmente el grupo, brincando y croando alegremente, y de vez cuando, dándose un chapuzón en algún estanque, y botando de un lado a otro entre las hojas de lirios.

Después de refrescarse, proseguían con su marcha, de nuevo por el bosque, entre ramas de árboles y juncos de agua. Así un día tras otro, sin parar, sin preocupaciones. Pero un día, aquel maravilloso grupo de ranitas tuvo la mala suerte de que mientras brincaban de un lado a otro, dos de ellas cayeron en un agujero muy hondo. El resto de las ranas, al darse cuenta de la mala suerte de sus amigas, se asomaron al precipicio, y vieron como éstas saltaban alocadas sin parar, tratando de llegar a la superficie. En seguida, las ranas que estaban asomadas arriba, empezaron a gritarles a las de abajo que el esfuerzo que estaban haciendo era inútil; que dejaran de luchar y se dieran por muertas. Pero las ranitas del hoyo, continuaron saltando desesperadamente durante horas, mientras escuchaban los gritos de sus compañeras diciéndoles que se dieran por vencidas. Finalmente, una de ellas dejó de luchar, ya demasiado cansada de saltar, se acostó en un lado del hoyo, cerró los ojos, y ya no volvió a abrirlos nunca más.

La otra ranita, sin embargo, seguía saltando y luchando sin parar, croando de rabia y de cansancio, tratando con sus patitas de aferrarse a algún lado de la pared, y así poder impulsarse y salir. Las otras ranas seguían gritándole desde arriba. Aquello no merecía la pena, no iba a salir de allí, mejor muerta que pasar por aquel suplicio. Pasaron algunas horas más, la ranita estaba exhausta, pero finalmente y con gran esfuerzo consiguió salir del hoyo.

Rápidamente las otras ranas se acercaron a ella y la rodearon, y comenzaron a preguntarle si es que acaso ella no las escuchaba cuando ellas le estaban gritando. La ranita, sonriendo, les explicó que ella era sorda, y pensaba que sus compañeras la estaban animando a esforzarse más para salir de aquel agujero.

 

Fecha de publicación: 2015

Si quieres escucharla en audio narrada por Alfonso Sales,puedes encontrarla aquí:

Cuentos cortos para tardes de lluvia Vol 2 Elemi Fuentes C. Uribe Alfonso Sales

 

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