la rosa y el sapo - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

El sapo y la rosa

Había una vez un hermoso jardín lleno de rosas, y amapolas, geranios, naranjos, olivos, y un sinfín de flores y árboles de colores que lo hacían uno de los más bellos del mundo. Existía en este jardín una preciosa rosa roja, la más bella de entre todas las rosas de aquel hermoso lugar. Ella se sentía especial al saber que era la más bonita de entre todas ellas, más hermosa que cualquiera de sus hermanas. Sin embargo, era consciente de la que la gente solo la veía de lejos. Nunca se acercaban a hablarle o a tocarla, o admirar todos sus tonos carmines y rosados. Un día se dio cuenta de que a su lado había siempre un sapo muy feo y muy grande y oscuro, de color pardo y verde cazador. Y era por eso que nadie quería acercarse a verla, y solo la admiraban desde lejos.

Pasaron unos días, y la rosa estaba indignada con el sapo, pues se dio cuenta de que él nunca se marchaba de su lado. Decidió que aquello no podía seguir así. Habló con el sapo, y de malas maneras le ordenó que se marchara de allí y la dejara tranquila. Habían muchas charcas y estanques cerca, y lirios de agua, y cientos de rosas y otras plantas. Él podía ir a sentarse con cualquiera de ellas, pero la rosa no le quería a su lado.  El sapo no se inmutó ante la crueldad con que le hablaba la rosa, y muy tranquilamente le dijo que no se preocupara, él se marcharía de allí inmediatamente y ella tendría todo la paz y soledad que deseaba.

Varias semanas después, el sapo andaba saltando alegremente de un lugar a otro del jardín, cuando, sin quererlo, llegó al lugar donde se encontraba la preciosa flor junto a la que él antes se sentaba. Al verla, el sapo se sorprendió. Ya no era bella. Estaba marchita, le quedaban pocos pétalos y estos habían perdido el color. El tallo se había debilitado y ya casi no le quedaban espinas. Había perdido sus colores, y ahora se la veía con tonos kaki y zanahoria.

-Te ves muy mal. Has perdido todo tu color –le dijo el sapo. ¿Qué te paso?

-Desde que te fuiste –le contestó tristemente la rosa – las hormigas me han comido los pétalos día a día. Las moscas y otros insectos me atacan y ponen huevos en mi tallo y junto a mis raíces. Nunca volví a ser la misma.

-Claro – le dijo él. Tú te veías hermosa porque yo me encargaba de comerme lar hormigas y los insectos para que tu pudieras mantener tu belleza.

 

Fecha de publicación: 2015

Si quieres escucharla en audio narrada por Alfonso Sales,puedes encontrarla aquí:

Cuentos cortos para tardes de lluvia vol. 3 C. Uribe

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