El Examen

Era Mayo, y el calor en la capital de Murcia derretía los neumáticos de las ruedas de los coches sobre el asfalto. Por aquel entonces, yo estudia biología marina en la universidad, y aquel día teníamos el examen final. Al igual que mis compañeros, había estudiado mucho y pasado cientos horas en la biblioteca municipal; y sobre todo noches sin dormir a base de cafeína y Red Bull.

Nos dieron las hojas del examen. Veinte preguntas y dos horas para escribir todo lo que habíamos aprendido durante el año. Yo que era un estudiante consciente y dedicado, leí todas las preguntas rápidamente antes de ponerme a escribir. Las diez primeras eran sobre biología, pero las diez últimas preguntas parecían de broma; decían:

-¿Cómo se llama la señora de la limpieza que trabaja en el turno de mañana?

-¿Y la señora de la limpieza que trabaja en el turno de noche?

-¿Cómo se llama el hombre que trabaja en recepción y les hace las fotocopias?

-¿Y su asistente?

-¿Cómo se llama el camarero de la cafetería que le sirve los bocadillos durante el año?

-¿Cuál es el nombre de la mujer de pelo negro que todos los días desde las seis de la mañana trabaja en la cocina preparando las tapas?

-¿Y la mujer pelirroja que trabaja con la cocinera, cuál es su nombre?

Y así el resto de las preguntas. Aquello parecía una broma. Claro que yo sabía quiénes eran todas esas personas. Las veía a diario. Pero, ¿Cómo iba yo a saber sus nombres? Entregué mi examen dejando diez preguntas en blanco.

Antes de terminar la clase, alguien le preguntó al profesor si aquellas preguntas contarían para la nota final.

-Por supuesto – contestó el profesor. Además son las que más peso tienen en la puntuación final. En sus vidas –prosiguió-, ustedes van a conocer a muchas personas. Todas ellas son importantes, aunque solo les sonrían y les den los buenos días.

Ni que decir tiene que toda la clase suspendió aquel examen y tuvimos que ir a la reválida de Septiembre. Aunque perdimos tres meses de nuestras vidas, aquel verano lo pasamos hablando, haciendo amistades con esta gente que veíamos a diario, pero de la que nunca nos preocupábamos. La lección que aprendimos desde luego merecían aquellos tres meses. Ni que decir tiene que, cuando llegó el examen, el profesor repitió las mismas preguntas. Nuestra clase sacó las mejores notas de toda la promoción de aquel año.

Fecha de publicación: 2015

Si quieres escucharla en audio narrada por Alfonso Sales, puedes encontrarla aquí:



Categories: Historias Cortas, pedophilia, Personal Section, Short Stories

Tags: , , , ,

1 reply

  1. En una oportunidad también me paso lo mismo, creo que es importante darle un lugar a esas persona que vemos todos los días. me encanto el articulo

    Like

Leave a Reply to Anibal Miranda Cancel reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: