El martillo

Antonio fue al Ikea y compró varias lámparas y un cuadro para su apartamento. También compró clavos. Al llegar a casa, se dio cuenta de que no tenían un martillo para colgar el cuadro; así que decidió que le pediría uno a su vecino Luis. Pero después de pensar en esto, le empezaron a asaltar las dudas: “¿y si no quiere prestármelo? Ayer, cuando nos cruzamos en la escalera, me saludó algo distraído. Bueno, quizá el hombre tenía prisa. Pero quizá la prisa era solo un pretexto, y a lo mejor es que no le caigo bien; o lo mismo tiene algo en contra mía. Pero yo no le he hecho nada, algo se le habrá metido en la cabeza. ¿Qué podrá ser?”

“Si alguien me pidiese prestada una herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Y por qué no ha de hacerlo el también? ¿Cómo puede alguien negarse a hacer un favor tan sencillo a otra persona? Tipos como éste le amargan a uno la existencia. Y luego todavía se imagina que  dependo de él. Solo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo.”

Así que Antonio sale precipitado de su casa y corre hasta la del vecino. Le llama al timbre. A los pocos segundos, Luis abre la puerta. Antes de que al buen hombre le dé tiempo a darle los ‘buenos días’ al vecino, éste le grita furioso:

-¡Quédese usted con su estúpido martillo!

 

Fecha de publicación: 2015

Si quieres escucharla en audio narrada por Alfonso Sales,puedes encontrarla aquí:

Cuentos cortos para tardes de lluvia Vol 2 Elemi Fuentes C. Uribe Alfonso Sales



Categories: Historias Cortas, Personal Section, Short Stories

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