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Jack of all trades, master of none.
Avid traveler, funny and sarcastic.
Researcher and scientist at heart. I change my mind often in light of new evidence.

  • El martillo

    el martillo - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    Antonio fue al Ikea y compró varias lámparas y un cuadro para su apartamento. También compró clavos. Al llegar a casa, se dio cuenta de que no tenían un martillo para colgar el cuadro; así que decidió que le pediría… Read More ›

  • Estrellas de mar

    estrellas de mar - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    Era una hermosa y soleada mañana de Abril, y yo iba caminando tranquilamente por las arenas finas de las playa de Bolnuevo. Entonces, vi a un hombre anciano, con el pelo canoso, y la espalda curvada. Y vi cómo se… Read More ›

  • El valor del tiempo

    salvador dali - soft watch - el valor del tiempo - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    El señor García era uno de los directores ejecutivos de una de las mayores empresas petroleras de España. El hombre trabajaba muy duro. Se levantaba temprano cada mañana, y a las siete y media ya estaba en la oficina, dando… Read More ›

  • El muñeco de nieve

    El muñeco de nieve - cuentos cortos para tardes de lluvia - c. uribe

    Era un día gris. El invierno había llegado vaciando sus sacos de nieve sobre las copas de los árboles que se habían quedado sin hojas. También nevó sobre los ríos, y sobre los lagos que se congelaron; y sobre las… Read More ›

  • El guardia de seguridad

    El guardia de seguridad - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    Antonio trabajaba en una planta distribuidora de carne. Todos los días, a escasos minutos de terminar su jornada laboral, se acercaba a inspeccionar las cámaras frigoríficas para asegurarse de que todo funcionaba de forma correcta y que no habrían desperfectos… Read More ›

  • El banquero

    el banquero - cuentos cortos para tardes de lluvia - c. uribe

    Cuentan que, en una fría mañana de Abril, un rico banquero viajaba tranquilo en su gran limusina cuando vio a dos hombres en la orilla de la carretera comiendo hierba. Intrigado, el banquero ordenó a su chófer detenerse y se… Read More ›

  • Vivir aprendiendo

    vivir aprendiendo - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    “Durante el primer año de mi vida, aprendí que los mejores juguetes eran los que podía oler y saborear. Cuando tenía dos años, aprendí que caerse duele, pero todo el dolor podía curarse con un beso de mamá. A los… Read More ›

  • Manzanas

    manzanas - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    Patricia era una niñita de siete años, con gafas, y trenzas. Tenía pocos amigos en el colegio, puesto que todos sus compañeros pensaban que ella era tacaña, avariciosa, y poco dada a prestar sus juguetes o sus colores cuando alguien… Read More ›

  • El ciego y la lámpara

    el ciego y la lampara - cuentos cortos para tardes de lluvia - c. uribe

    Pedro y Pablo eran dos amigos que se conocían desde pequeños. Pedro era ciego. Él nació así. Y como nunca vio la luz del día, estaba muy acostumbrado a ir por la vida a oscuras. Pablo y Pedro se conocieron… Read More ›

  • Facial recognition: coming to a town near you

    facial recognition: coming to a town near you - elemi fuentes

    Mass surveillance tools such as face recognition are often sold to the citizens under the guise of ‘protection’. Usually the ‘protection’ is from terrorists that somehow are never caught before the act, yet allowed to rampage our streets and create chaos for the benefit of The Government’s private agenda: more mass surveillance and the steady diminishing of our personal rights.

  • El Examen

    el examen - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    Era Mayo, y el calor en la capital de Murcia derretía los neumáticos de las ruedas de los coches sobre el asfalto. Por aquel entonces, yo estudia biología marina en la universidad, y aquel día teníamos el examen final. Al igual que mis compañeros, había estudiado mucho y pasado cientos horas en la biblioteca municipal; y sobre todo noches sin dormir a base de cafeína y Red Bull.

  • To wax or not wax

    To wax or not to wax- elemi fuentes

    For proof that the woke war on common sense and decency is now completely out of control, look no further than the Canadian trans-waxing controversy. A born male who identifies as female, and whose male genitalia is still intact, is suing female-only waxers on the basis that their refusal to wax his bollocks – sorry, her bollocks – is an act of discrimination. Yes, this person believes that because he identifies as female he should therefore have access to every female service, including the most intimate female services. Any female beautician who refuses to tend to his testicles is being ‘transphobic’, apparently, because they are denying his womanhood. Even though he has a penis. And testicles. And is a man. That’s hate speech, I know.

  • A last goodbye

    isaac-kappy-decembre-2016-a last goodbye- elemi fuentes

    When Isaac Kappy died, I wrote for him the closest things to an eulogy I could come up with. Might not have been the best written eulogy, might not even haven been a eulogy at all. But it was heart-felt. I pour my soul into into every word I typed and I cried for hours while doing so.

  • El coche y la silla

    el coche y la silla - cuentos cortos para tardes de lluvia - c.uribe

    A Ramón le gustaba mucho el dinero y estar a la moda. Tenía todos los modelos de iPhone, así como tabletas electrónicas, relojes digitales, ropas de marca, y en fin, todo lo que se le antojara. Tan solo tenía que ir a la tienda, elegir algo, y pasar por la ranura la tarjeta de crédito que le había dado su padre. Como era de esperar, Ramón provenía de una familia adinerada en la que nunca tuvieron problema para satisfacer todos sus caprichos. A los dieciocho años, sus padres lo mandaron a estudiar economía y finanzas a una prestigiosa universidad de Nueva York. A los treinta, Ramón era un exitoso corredor de bolsa.

  • The Land of the Free-ish

    the land of the free-ish- elemi fuentes

    My American friends always like to boast that America is ‘the land of the free’ and ‘the land of opportunity’. I get that. We all love our own homelands. But when it comes to America, how free are you exactly?
    For instance, you have no privacy when it comes to travelling. Everywhere you go and everything you do is logged and recorded and sent to the Department of Homeland Security to further classify and analyse your movements and your habits.For instance, you have no privacy when it comes to travelling. Everywhere you go and everything you do is logged and recorded and sent to the Department of Homeland Security to further classify and analyse your movements and your habits.