Cuentos cortos para tardes de lluvia

Estrellas de mar

Era una hermosa y soleada mañana de Abril, y yo iba caminando tranquilamente por las arenas finas de las playa de Bolnuevo. Entonces, vi a un hombre anciano, con el pelo canoso, y la espalda curvada. Y vi cómo se… Read More ›

El valor del tiempo

El señor García era uno de los directores ejecutivos de una de las mayores empresas petroleras de España. El hombre trabajaba muy duro. Se levantaba temprano cada mañana, y a las siete y media ya estaba en la oficina, dando… Read More ›

El muñeco de nieve

Era un día gris. El invierno había llegado vaciando sus sacos de nieve sobre las copas de los árboles que se habían quedado sin hojas. También nevó sobre los ríos, y sobre los lagos que se congelaron; y sobre las… Read More ›

El guardia de seguridad

Antonio trabajaba en una planta distribuidora de carne. Todos los días, a escasos minutos de terminar su jornada laboral, se acercaba a inspeccionar las cámaras frigoríficas para asegurarse de que todo funcionaba de forma correcta y que no habrían desperfectos… Read More ›

El banquero

Cuentan que, en una fría mañana de Abril, un rico banquero viajaba tranquilo en su gran limusina cuando vio a dos hombres en la orilla de la carretera comiendo hierba. Intrigado, el banquero ordenó a su chófer detenerse y se… Read More ›

Vivir aprendiendo

“Durante el primer año de mi vida, aprendí que los mejores juguetes eran los que podía oler y saborear. Cuando tenía dos años, aprendí que caerse duele, pero todo el dolor podía curarse con un beso de mamá. A los… Read More ›

Manzanas

Patricia era una niñita de siete años, con gafas, y trenzas. Tenía pocos amigos en el colegio, puesto que todos sus compañeros pensaban que ella era tacaña, avariciosa, y poco dada a prestar sus juguetes o sus colores cuando alguien… Read More ›

El Examen

Era Mayo, y el calor en la capital de Murcia derretía los neumáticos de las ruedas de los coches sobre el asfalto. Por aquel entonces, yo estudia biología marina en la universidad, y aquel día teníamos el examen final. Al igual que mis compañeros, había estudiado mucho y pasado cientos horas en la biblioteca municipal; y sobre todo noches sin dormir a base de cafeína y Red Bull.

El coche y la silla

A Ramón le gustaba mucho el dinero y estar a la moda. Tenía todos los modelos de iPhone, así como tabletas electrónicas, relojes digitales, ropas de marca, y en fin, todo lo que se le antojara. Tan solo tenía que ir a la tienda, elegir algo, y pasar por la ranura la tarjeta de crédito que le había dado su padre. Como era de esperar, Ramón provenía de una familia adinerada en la que nunca tuvieron problema para satisfacer todos sus caprichos. A los dieciocho años, sus padres lo mandaron a estudiar economía y finanzas a una prestigiosa universidad de Nueva York. A los treinta, Ramón era un exitoso corredor de bolsa.

Cuestión de sangre

Muchos años atrás, yo trabajaba en el hospital de la Fe de Valencia como doctor adjunto, terminando mi tesis y mis dos último años de prácticas. Después, sería un doctor licenciado y podría trabajar en cualquier lugar del mundo. Aunque la verdad, lo que yo quería era irme de voluntario con Médicos sin Fronteras, pues para mí era más gratificante poder ayudar a aquellos que no tenían acceso a la sanidad, pública o privada.

La gorra de colores

Esta historia sucedió en un pequeño pueblo de montaña de Andorra. Allí había una escuela a la que iban todos los niños de las pedanías y barrios cercanos. Un día, Sara no fue a la escuela. Al día siguiente, tampoco fue. Su madre telefoneó al colegio y explicó a los profesores que su hija estaba muy enferma, y que se la habían llevado a un hospital de Barcelona para iniciar un tratamiento nuevo, bastante peligroso y abrasivo, pero que hasta ahora había dado buenos resultados.

La tormenta

Corría el año de mil ochocientos cincuenta y nueve, época en la que la tecnología aún no estaba desarrollada, y los partes meteorológicos se basaban más en las predicciones de visionarios que en las imagines de satélites. En esta época de magia, fiebre amarilla y cólera, había un barco pesquero llamado Odisea que todas las semanas salía con su tripulación a navegar y a buscar alimento desde la isla de Corfú

Una historia de pavos

Había una vez un campesino pobre que todas las mañanas se levantaba con el sol y se iba a labrar sus tierras. Siendo pobre, el campesino era un hombre feliz, pues tenía una mujer que lo quería, una pequeña cabaña en la que refugiase de noche y no dormir a la intemperie, y siempre un plato de comida sobre la mesa. El campesino no necesitaba más.

El león y la liebre

Vivían en la sabana africana un león y una liebre. También vivían allí otros muchos animales: como leopardos, jirafas, hienas, elefantes, cigüeñas, hipopótamos y cientos más. Todos temían al león, pues éste era un cazador muy ágil y veloz, y era capaz de atrapar a otros animales de forma muy fácil. Sin embargo, el león era un animal con un corazón muy grande, y nunca cazaba si no era para comer.