cuentos en espanol

La mancha de tinta

Federico era profesor de filosofía. Siempre un hombre apasionado, se entregaba a sus lecciones con la misma vivacidad con lo que se entregaba cuando completó su licenciatura, hacía ya más de veinte años. Le gustaba hacer a sus alumnos reflexionar,… Read More ›

Monedas de oro

Esta historia sucedió hace ya muchos siglos, en un recóndito lugar del imperio chino. Pero ha querido la suerte que haya llegado hasta nosotros gracias a la tradición oral de estos buenos campesinos, que son muy trabajadores y muy dados… Read More ›

Al rico helado

En los días en los que aun existían las pesetas, y los helados costaban mucho menos que ahora, un niño de diez años entró en una heladería y se sentó en una silla. La camarera se acercó a él y… Read More ›

El martillo

Antonio fue al Ikea y compró varias lámparas y un cuadro para su apartamento. También compró clavos. Al llegar a casa, se dio cuenta de que no tenían un martillo para colgar el cuadro; así que decidió que le pediría… Read More ›

Manzanas

Patricia era una niñita de siete años, con gafas, y trenzas. Tenía pocos amigos en el colegio, puesto que todos sus compañeros pensaban que ella era tacaña, avariciosa, y poco dada a prestar sus juguetes o sus colores cuando alguien… Read More ›

La tormenta

Corría el año de mil ochocientos cincuenta y nueve, época en la que la tecnología aún no estaba desarrollada, y los partes meteorológicos se basaban más en las predicciones de visionarios que en las imagines de satélites. En esta época de magia, fiebre amarilla y cólera, había un barco pesquero llamado Odisea que todas las semanas salía con su tripulación a navegar y a buscar alimento desde la isla de Corfú

El león y la liebre

Vivían en la sabana africana un león y una liebre. También vivían allí otros muchos animales: como leopardos, jirafas, hienas, elefantes, cigüeñas, hipopótamos y cientos más. Todos temían al león, pues éste era un cazador muy ágil y veloz, y era capaz de atrapar a otros animales de forma muy fácil. Sin embargo, el león era un animal con un corazón muy grande, y nunca cazaba si no era para comer.

Formas de ver las cosas

Llevaba quince años casado con mi esposa. Un día recibí una carta del Rey Carlos III, el instituto al que asistí cuando aún era un jovenzuelo. En la carta, me invitaban a una reunión de antiguos alumnos; y como habían pasado tantos años, decidí que sería buena idea ir y ver cómo había tratado la vida a mis antiguos compañeros.

Tradiciones

Era el uno de Noviembre, el Día de todos los Santos. Como la costumbre dicta, miles de personas en todos los pueblos de España se acercan al cementerio a llevar flores a sus parientes y amigos difuntos. En Águilas, como en cualquier otro pueblo, la costumbre se respetaba; y aquel día había cientos de personas en procesión portando flores y coronas al camposanto. Allí había también una familia asiática. Era el uno de Noviembre, el Día de todos los Santos. Como la costumbre dicta, miles de personas en todos los pueblos de España se acercan al cementerio a llevar flores a sus parientes y amigos difuntos. En Águilas, como en cualquier otro pueblo, la costumbre se respetaba; y aquel día había cientos de personas en procesión portando flores y coronas al camposanto. Allí había también una familia asiática. Era el uno de Noviembre, el Día de todos los Santos. Como la costumbre dicta, miles de personas en todos los pueblos de España se acercan al cementerio a llevar flores a sus parientes y amigos difuntos. En Águilas, como en cualquier otro pueblo, la costumbre se respetaba; y aquel día había cientos de personas en procesión portando flores y coronas al camposanto. Allí había también una familia asiática.

El tonto del pueblo

En Vera, un pueblecito del sur situado en la provincia de Almería, vivía un hombre de mediana edad, con poco seso, pero cariñoso y de buen corazón. Su nombre era Jaime, pero todos cariñosamente lo llamaban ‘el tío Jaime’ puesto que por las tardes se lo veía jugar al fútbol en el parque o en la plaza con los niños del pueblo. Se ganaba la vida haciendo recados y ayudando a las señoras a cargar con las compras del supermercado.

El peor día de mi vida

“Hoy ha sido el peor día de mi vida,
 Y no intentes convencerme de que

 Siempre hay algo bueno en cada día;

 Cuando miras de cerca
 El mundo es un lugar muy perverso;
 Aunque a veces,