Londres

Marruecos: un viaje a las profundidades del alma (2/14)

Al bajar del avión quise hacer un par de fotos, pero dos policías me gesticularon amablemente que no estaba permitido realizar fotografías en el aeropuerto. ¿Acaso teníamos pintas de terroristas? ¿O podría el flash de la cámara afectar al aterrizaje de un avión? El aeropuerto era bastante pequeño. Me recordaba un poco al de San Javier en Murcia, y creo que su dimensión estaba a caballo entre este y el de Stansted en Londres.

Advertisements

El Metro

Es verano y Londres se despierta a un día caluroso y despejado. El día avanza y con él, el calor, y los autos derritiéndose sobre una lava de cemento. El termómetro marca setenta y siete grados Fahrenheit; pero sus gentes aún llevan demasiada ropa interior bajo los trajes de chaqueta. El metro, bajo su apariencia de civismo, no es más que un vagón con decenas de cuerpos sudorosos y malolientes. Tráfico. Mucho tráfico