Oaurzazate

Marruecos: un viaje a las profundidades del alma (11/14)

El día despertó a una mañana gloriosa y despejada. El Lorenzo brillaba majestuoso sobre las arenas de Merzouga. Los dromedarios descansaban plácidamente junto a la jaima mientras nosotras saludábamos a otros viajaros australianos que ya dormían cuando llegamos la noche anterior. Ellos se levantaron a ver el amanecer. Y aunque nos hubiera gustado ver al astro sol alzarse aquella mañana, nosotras no hubiéramos cambiado por nada en el mundo la experiencia de la noche anterior.

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