Rifeños

Marruecos: un viaje a las profundidades del alma (9/14)

Habíamos quedado al día siguiente sobre las nueve de la mañana para ir con Hischam y Abdul a pasar el día en el Oasis du Fint. Sonó la alarma. La apagamos. Y si el posadero quiso despertarnos porque teníamos visita le ignoramos. Dormimos hasta el mediodía. Nos duchamos, y desayunamos tranquilamente en la terraza de una cafetería con el sol primaveral de aquel hermoso diciembre calentando nuestras mejillas. Al poco nos reunimos con nuestros amigos.

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